martes, 11 de agosto de 2015

Ellos, leales.

La mayor parte de la gente, todos  los años, reclama un “que este año sea mejor que el otro”. Que ilusos, a medida que el tiempo y los días pasan te vas llenando de sorpresas. Buenas, malas, angustias, risas, todo. Pero cuando realmente una persona está desbordada de angustias no te ve el lado bueno de las cosas ni la parte llena del vaso. Basándonos en las angustias de la gente lo general es la economía…  ¿Desde cuándo dependemos de la plata para ser felices? ¿Desde cuándo ocupa el 90% de tu vida? Hay otras cosas por las que preocuparse, por las cuales ser feliz o no.

Para mí es lo más triste dejar otra vez que se vayan. Me paso con Reyna, con Tina, pero ellas no pudieron más con su vida. No entiendo a las personas que no integran a su vida una mascota. Sea perro o gato, forman parte de la vida humana y a veces ellos son los que te entienden MAS que una persona. Son los que corren a saludarte después de un día agotador, los que si lloras se les cae el mundo si no pueden sacarte una sonrisa. Entonces, ¿Por qué hay gente que los odia? ¿Por qué hay gente que los mata? ¿Por qué hay gente que prioriza un negocio antes que la felicidad de una familia? No los entiendo, me indigna. No tolero a la gente que no los acepta, que los desprecia por ser de la calle. ¿Qué tiene que no sea de raza? Ellos por más miga de pan que le des sos un héroe, pensaste en él, lo viste, te preocupaste. Tienen mucho amor para dar. Por eso admiro a la gente que se preocupa por darles una casa, en sanar sus heridas tanto físicas como emocionales, por quererlos como son, sin ser de raza con todas sus patas o no, con o sin vista. Esas son las personas que se merecen un amor puro como el de ellos. El que lo da todo por un animal. Por eso estoy en contra de esas personas que dejan que su perro se pierda, para que lo compras o adoptas si lo “haces perder” y a tus hijos le decís “se me escapo” rompiendo su frágil corazón de niño. 

martes, 15 de octubre de 2013

Let it go.


Una palabra que se puede entender de muchas maneras. Como el Ay me duele la cabeza, o en una canción.
El verdadero dolor aparece cuando menos te lo imaginas.

Salí a bailar, algo bastante increíble, cuando llego recibo esa llamada que tal vez nunca tuve que escuchar. Era mi abuelo, un tanto preocupado. No entendía el porque, ya que estaba un poco dormida. Solo alcance a escuchar algo horrible, una flecha en el corazón, algo que no sabia como reaccionar, esas palabras que me desconcertaron, eso que me lastimo tanto: "Anda a verla por favor, no esta bien, no quiero que se muera". Esa frase que logro helar mis venas, que mi corazón se paralice. Más tarde la fui a ver, no estaba con esa felicidad la cual me recibía siempre, esos ojos color marrón claro, sus rulos. Me puso mal verla en ese estado. La lleve a caminar, cada diez pasos se cansaba y parábamos, le hablaba para que siga, y al no ver reacción me senté con ella. Cuando logro descansar, caminamos. El medico no había llegado, asi que decidimos esperar, jugamos, nos miramos, "todo va a estar bien" le dije y vi su felicidad. Al llegar la reviso rápido y dijo: "Mañana la operamos". Teníamos miedo, pero si era lo mejor todo se aceptaba. Pasó el día y al llegar la noche se empezó a sentir mal, vómitos, llanto, ojos tristes. Dormir fue muy duro, baje para hacerle caricias, solo para que se olvidara del dolor, asi ella se ponía feliz.
La mañana de la operación llegó, nueve y media de la mañana llegamos, el doctor la durmió y dijo: "Psicológicamente es muy feliz, va a salir de esta". Esa mirada que cruce con ella y esas palabras me quedaron presentes: "Todo va a estar bien, siempre juntas no lo olvides, sos mi vida". Tres horas, tres largas horas pasaron. Todo el mundo llamaba, pero yo solo esperaba una llamaba, ahora tal vez, era mejor no tenerla, no haberla recibido.
Escuchaba Iridescent, impaciente, nerviosa, con miedo. Hasta que el teléfono con esa llamada llegó. Solo dije hola, después no hable mas. Escuchar las palabras que no quería, era injusto, no podía estar pasando, era fuerte, "siempre juntas" eso ya no servía, todo se lo llevo el viento. Todas las promesas los tiempos vividos, todo se fue. En una llamada mi mundo se vino abajo, sonaba Linkin Park de fondo y un mar de lágrimas inundo el ambiente, solo mías, gritando, sin entender el por que.
Tuve que ser fuerte, ir a verla, por ultima vez, pero no podía, todo se termino con un simple llamado. MALDITO LLAMADO.
Mientras el doctor hablaba para las otras personas, yo lloraba.
Me pregunto si la quería ver, a lo que mi respuesta fue un "si" medio cortado por las lagrimas, por ese nudo en la garganta que no te deja respirar y que duele.
Bajando me pregunto si quería estar sola, otro si dolido salio de mi. Me costo pasar la puerta, y no llorar.
Ahí estaba, tapada, con su color de pelo Te con leche, con su moflete gordo como siempre, sus rulos en las orejas. Su ojo abierto lleno de lagrimas, sus patas dobladas como cuando se acostaba. Lloré. No deje de llorar, me tire arriba de ella. Estaba tan fría, tan sola, tan sin vida. Se fue, me dejó. No pude ayudarla lo suficiente como para escuchar otra vez sus ladridos, sus ganas de jugar, su alegría al verme. Dejar la sala de operaciones fue lo peor, subí, llore y me fui lejos de ese lugar horrible.
La parte mas dura fue explicar una y otra vez que había pasado. Tan doloroso recordar ese día.

Hay veces que la muerte de un animal se sufre mucho mas que la de un ser humano, porque no podes entender como algo tan puro como un perro tiene que sufrir de esa manera. Te dejan una huella muy importante en el corazón, son los que vienen a moverte la cola y te sacan una sonrisa cuando pensas que el mundo es una mierda, uno de esos días en los que todo te sale mal.

Ahora solo me queda recordarte de la mejor manera, subir a la terraza no es lo mismo sin vos. No me vas a ladrar mas, no me vas a saltar, no me vas a pedir que juegue con vos. Te fuiste.

Que duro es cuando sabes que siempre estuvo para vos, que te ayudo a no mandar a la mierda al mundo entero y ahora vos no la pudiste ayudar, no pudiste sacar ese dolor que sentía, eso que le hizo tanto mal.

Hoy te extraño mas que nunca, siempre vas a ser la mejor Golden Retriver que tuve en mi vida.